Leyendo una hipernovela: Como el cielo los ojos
Encuentro
apasionante leer novelas. Siempre me ha gustado sumergirme en las buenas
historias, sentir lo que sienten los personajes e imaginarme cada escena, olor,
sabor y situación. Veo en la lectura un espacio para dejar volar mi imaginación
y para olvidarme durante lapsos de tiempo de mi realidad. Me gusta oler las
páginas de los libros, sentir cómo se resbalan las hojas en mis dedos a medida
que avanzo, ser consciente del peso del libro en mis manos y del dolor de
cuello debido a que mi cuerpo se va acomodando con cada palabra. Siempre tengo
un marcador al pie del libro, pues disfruto subrayando mis frases favoritas y
las meditaciones y reflexiones del autor.
Hace
pocos minutos terminé de leer una novela, Como
el cielo en los ojos, pero esta experiencia fue distinta debido a que era
una hipernovela online (formato digital). La novela trata sobre tres hombres
que amaron a una misma mujer la cual también los amó apasionadamente; ella
muere dejando a una hija y a tres hombres que mediante sus memorias y cartas la
recuerdan y la reconstruyen.
Afortunadamente
me gustó la forma de escribir de la escritora, Edith Checa, pues la encontré
fluida y natural. Al principio me sentí emocionada de leer en mi Ipad y aún más
de vivir la experiencia de leer en un formato dinámico e interactivo. No sabía
por dónde empezar, pues la novela estaba dividida por personajes y capítulos
pero no había instrucciones de cómo empezar
o terminar ni de qué hilo conductor seguir.
Después
de muchas dudas decidí empezar por uno de los personajes, Javier, y así leí su
versión de corrido. Me pareció interesante y logré concentrarme en el texto. Al
acabar con los trece capítulos de Javier, continué con el segundo personaje,
Iñaki, el cual cautivó mi simpatía debido a su personalidad fría y cruda. Sin
embargo, en la mitad de los capítulos de Iñaki mi atención ya no era la misma,
salían notificaciones en la pantalla que me distraían, encontraba el texto
desordenado y esto me estresaba y debido a la falta de estructura en los
capítulos me sentía en un laberinto cibernético.
Al
terminar el segundo personaje continué con el tercero, el último y el que menos
me gustó: Paco. En este punto, mi cabeza me empezó a molestar y los ojos
empezaron a dolerme, me ardían y me pesaban los párpados. Mi atención era casi
nula y me tocaba releer párrafos enteros. Las anotaciones superiores e
inferiores de la página Web eran distractores al igual que las actualizaciones
de programas y juegos instalados en mi Ipad. Además me sentía frustrada, pues
no había podido anotar sobre la pantalla mis observaciones ni resaltar mis
frases favoritas, como lo hago siempre en los libros impresos; tuve que coger
mi celular varias veces para anotar en un blog de notas electrónico las citas
que me gustaron y mientras hacía esto perdí mucho tiempo ya que me distraje contestando
chats a mis amigos y mirando Facebook.
A pesar
de que la trama me gustó muchísimo, en especial ir descifrando la personalidad
de Isabel (la protagonista) mediante las vivencias de los tres personajes
mencionados, no puse la atención que debí haber puesto ni disfrute al máximo
esta lectura, pues el formato virtual alteró mi capacidad de concentración y
agotó mi estado físico visual. Me hubiera gustado no despegar mis ojos del
texto, pero me resultó imposible.
Tras
haber vivido la experiencia de leer una hipernovela me queda la enseñanza de
que no es lo mismo ni se puede comparar con la lectura impresa. Recomiendo a
los lectores apasionados imprimir los textos que sean de su interés si éstos
son largos y si al igual que yo, les gusta concentrarse, rayar las márgenes con
anotaciones y sumergirse en las palabras.
Hipernovela disponible en: http://www.badosa.com/bin/obra.pl?id=n052-j01
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