El debate sobre los hipertextos ha cogido fuerza en los últimos años porque indudablemente se ha convertido en una de las herramientas características de Internet. Brindando el hipertexto una nueva forma de estructura intelectual y de lectura en la cual no se sigue un orden lineal, sincrónico y organizado, sino que se le permite al lector indagar, consultar otros textos e ir construyendo su propio punto de vista, los hipertextos han impuesto un nuevo paradigma rompiendo con el orden tradicional. Este nuevo paradigma permite al lector alejarse de la visión subjetiva del autor y concentrarse exclusivamente el los textos consultados, en las relaciones intertextuales y en sus propias analogías.
Esta nueva forma de lectura se convierte entonces en un proceso en donde el individuo se transforma, en un proceso que nos conduce hacia la modernidad. Los hipertextos desafían el modelo previo autoritario, jerárquico, lineal, profundo y ordenado que predominaba antes de que apareciera Internet. Proponen entonces una interactividad constante con el lector en donde la reciprocidad, el entrelazamiento y la relación bidireccional predominan. En los textos sin hipervínculos se sabía el inicio y el fin de la lectura, mientras que en un hipertexto el conocimiento y los textos son infinitos, multisecuenciales, dinámicos.
Esta nueva forma de lectura se convierte entonces en un proceso en donde el individuo se transforma, en un proceso que nos conduce hacia la modernidad. Los hipertextos desafían el modelo previo autoritario, jerárquico, lineal, profundo y ordenado que predominaba antes de que apareciera Internet. Proponen entonces una interactividad constante con el lector en donde la reciprocidad, el entrelazamiento y la relación bidireccional predominan. En los textos sin hipervínculos se sabía el inicio y el fin de la lectura, mientras que en un hipertexto el conocimiento y los textos son infinitos, multisecuenciales, dinámicos.
En consecuencia, el hipertexto se define como la unión de fragmentos de información, sonidos, imágenes, textos y frases consultadas por el autor, en donde el peligro radica en que el autor no lea a profundidad sino en cantidad y sin realizar reflexiones profundas. Surgen entonces autores como Manuel Castells, Nicholas Carr o Marshall McLuhan, quienes hacen un análisis detallado de las sociedades de la información, en donde estudian los efectos de la tecnología y de modificaciones como las de los hipertextos en relación con nuestro cerebro. Las estructuras mentales y la forma de visualizar la realidad se ve trastornada y por ende la manera de actuar, de pensar y de vivir el día a día se altera construyendo un nuevo orden social. Un rasgo de la modernidad es la necesidad del hombre de buscar información y de interactuar como ser social, en donde una nueva forma de lectura genera un movimiento intelectual que altera todos los órdenes sociales y todas las formas de comunicar.
Es aquí donde me parece pertinente deteneros para cuestionarnos sobre nuestros hábitos de lectura, sobre las estructuras mentales que estamos forjando y sobre el uso que queremos darle a los hipertextos, la navegación y la interactividad en la red. Teniendo en cuenta que podemos llegar a ser lectores superficiales en vez de profundos y analíticos es necesario replantear nuestro uso en la Web y como dice Jose Luis Gómez Martínez en su página web: "Conviene que nos detengamos por un momento en las implicaciones del desarrollo anterior. El hipertexto surge aquí como una respuesta a una problemática intelectual que caracteriza el proceso de la cultura occidental. En la analogía del río que venimos usando en este estudio, el hipertexto podría ser la orilla que ahora modela el caudal de nuestro devenir social. Esta orilla, el hipertexto, se relaciona, sin duda, con la calidad del terreno que la forma (la técnica digital), pero, en definitiva, responde a una necesidad sociocultural (la fuerza del caudal que labra la orillas)." (Gómez, Jose Luis. Artículo electrónico: Teoría, Crítica e Historia. Disponible en: http://www.ensayistas.org/critica/teoria/hipertexto/gomez/hipertexto4.htm, consultado el 18 de marzo de 2013).
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