Gabriela Rivera Díaz
20 de mayo de 2011
Reseña Capítulos 7,8,9 y 10
Los últimos capítulos del libro de Nicholas Carr resultaron muy interesantes para mi, pues siento que realmente cambiaron mi forma de visualizar las herramientas interactivas que nos ofrece Internet. Era ignorante frente a la historia y el alcance de Google; ahora ya sé de la capacidad de esta empresa, de su forma de seguimiento, del control que tienen sobre nuestras vidas y de el monopolio de la información. Lo más preocupante es el efecto que tiene Google en nuestras vidas, formas de investigación, relaciones por redes sociales, hábitos de estudio, y manipulación de nuestras mentes mediante la publicidad en Internet.
Me causó gran preocupación saber lo controlados que estamos, pues vivimos en un mundo vigilado. Siento que los libros futuristas de George Orwell, Ray Bradbury y Aldous Huxley de van convirtiendo poco a poco en una realidad. Siento que a medida que nos internamos en los aparatos electrónicos y que nos volvemos dependientes a éstos perdemos nuestra esencia. Como dice Nicholas Carr, "La Web proporciona un complemento convincente para la memoria personal, pero cuando empezamos a usar Internet como sustituto de la memoria persona, sin pasar por el proceso interno de consolidación, nos arriesgamos a vaciar a nuestra mente de sus riquezas".
Funcionamos como autómatas y no nos damos cuenta de las consecuencias en nuestra memoria, de la pérdida de lucidez mental a acostumbrarnos a que nuestros aparatos electrónicos realicen nuestras tareas con constantes recordatorios, actualizaciones, funciones preestablecidas y demás. La memoria se fortalece con la atención y la Web es una herramienta multidinámica que no centra nuestra atención en un único aspecto. "Nuestro cerebro se ha convertido en un experto en olvido, un inepto para el recuerdo. De hecho nuestra creciente dependencia de los almacenes de información de la Web, puede ser producto de un bucle que se perpetúa así mismo, amplificándose", dice Nicholas Carr. De este modo, el cerebro se vuelve un mar de superficialidad, en donde no hay fondo, profundidad ni contenido sino un panorama amplio de conocimientos vacíos y superflúos.
La conexión con el yo se ha perdido y la cultura de los jóvenes genera un vacío existencial en los mismos. Un estudio detectó que "El entorno tecnológico de la juventud y las formas de comunicación fomentan una nueva comunidad iletrada o analfabeta, de acuerdo con un estudio realizado en Estados Unidos; independientemente de la escolaridad de los jóvenes, los varones de 13 a 17 años envían y reciben un promedio de 3,300 textos (mensajes) por mes, mientras que las mujeres poco más de 4,000."
En conclusión, debemos estar más conscientes de nuestro uso tecnológico, de nuestro entorno y nuestras relaciones interpersonales, pues por estar conectados virtualmente perdemos contacto físico y momentos de contemplación, enriquecimiento personal, social y cultural. Me gustó muchísimo el libro de Nicholas Carr porque realmente me hizo cuestionarme y modificar hábitos de estudio, concentración y dinámicas cotidianas. Es un texto rico de leer, incesante y hace un análisis y una crítica muy valorada.
Recomiendo a jóvenes y a personas interesadas en la lectura y en conservar un poco del antiguo mundo, que lean este libro y lo compartan con sus amigos y familiares. No hay nada más gratificante que sentarse a comer en la mesa y estar todos los integrantes conectados entre ellos, entre sus miradas, palabras, gestos y presencia, sin mirar el celular ni estar afanados por los nuevos mensajes o la luz que alumbra anunciando una interacción virtual, no real, lejana y en muchas veces intrascendente.
Carr, N. (2011). ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? Superficiales. (P. Cifuentes, Trad.) Bogotá, Distrito Especial, Colombia: Taurus. Pp.233
Kaleydoscopio, "Jóvenes lanzan muchos mensajes superficiales" , [en línea], disponible en: http://kaleydoscopio.mx/drupal/el-dato/j-venes-lanzan-muchos-mensajes-superficiales, recuperado: 18 de mayo de 2013.
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