viernes, 22 de febrero de 2013

Sociedad de la Información



Bibliografía:
Raúl Bernal M. Gustavo Alberto M. "Sociedad de la información: Etapa posterior de globalización/mundialización Desafios y Riesgos para América Latina" en Scribd, [en línea], disponible en: http://es.scribd.com/doc/124974629/Lectura-No-1-Sociedad-de-la-Informacion-pdf, recuperado: 22 de febrero de 2013.

martes, 19 de febrero de 2013

Generando nuevos circuitos

 

Generando nuevos circuitos


¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? Superficiales
Capítulo 2: Los caminos vitales


El segundo capítulo recopila el proceso científico del estudio neurológico del cerebro; en los primeros tiempos, se creía que el cerebro dejaba de crecer cuando se era adulto y que su estructura dejaba de ser modificable. Se decía que después de los veinte años, cesaba el forjamiento de nuevos circuitos y ya no se producían nuevas neuronas, y que al contrario, el único cambio que había en el cerebro era su descomposición. Las esperanzas de una cura para las enfermedades mentales habían muerto.

Con el paso de los años fueron surgiendo nuevas investigaciones, las cuales sugerían que el cerebro adulto era maleable, "plástico", y que a través de las experiencias de vida, las barreras de contacto (huecos intercelulares entre neuronas) podían cambiar. Michael Merzenich, comprobó esta teoría al desarrollar un experimento con monos el cual le confirmó que las vías neuronales tejen un nuevo mapa cuando algo les sucede a  las manos de los micos y de este modo, el cerebro se reorganiza para generar una nueva disposición del uso de sus extremidades. En consecuencia, nuevas investigaciones fueron fortaleciendo la teoría de la plasticidad dando a conocer que todos nuestros circuitos neuronales están sometidos a cambios sin importar la edad.

La neuroplasticidad solucionó el dilema entre empiristas y racionalistas: mientras los empiristas defendían que todo lo que el hombre sabía provenía de sus experiencias y de la cultura, los racionalistas planteaban que se nacía con una plantilla mental (proveniente de la naturaleza) la cual determinaba la forma en que pensamos el mundo. Tras un experimento con babosas marinas, realizado por el biólogo Eric Kandel, se descubrió que las babosas actuaban en forma de reflejo cada vez que ligeramente le tocan una bronquia. Luego de que a la babosa le tocaron repetidamente la bronquia, se acostumbró al contacto y dejó de reaccionar ya que se convirtió en algo habitual. Fue así, como con este experimento, se concluyó que ambos, racionalistas y empiristas, tenían la razón, pues aunque se nace con condiciones genéticamente determinadas, la experiencia permite la reorganización de la mente y nuevos patrones de comportamiento. 

El estudio de la plasticidad, dio a conocer que cuando se pierde una fuente vital; de audición (sordera), de visión (ceguera) o alguna extremidad del cuerpo, las neuronas se redistribuyen para que otra fuente sustituya lo que se ha perdido. Así mismo, cuando se realiza una actividad repetidamente, como la de tocar un instrumento o utilizar herramientas tecnológicas, el cerebro sufre modificaciones físicas y la forma de pensar cambia. “El cerebro es un órgano extremadamente dinámico en permanente relación con el ambiente, por un lado, y con los hechos psíquicos o los actos del sujeto, por otro.” (“La Neuoplasticidad” [en línea], disponible en: http://www.neurofeedbackmarbella.com/plasticidad.html recuperado: 19 de febrero de 2013)

La plasticidad del cerebro resulta ventajosa pero es paradójica, pues puede encerrarnos en comportamientos rígidos porque las actividades rutinarias se vuelven más eficientes pero los circuitos no utilizados se van agostando. Los malos hábitos pueden influir en nuestro cerebro con la misma fuerza que los buenos hábitos. En consecuencia, la neuroplasticidad se ha relacionado con enfermedades como la depresión; los caminos vitales que construyen nuestros cerebros pueden convertirse en caminos letales. Si se deja de ejercer la capacidad mental, el área que se dedicaba a estas actividades se dedica a otras que pueden no ser tan valiosas. Como dice Nicholas Carr en este segundo capítulo, "La posibilidad de deterioro intelectual es inherente a la plasticidad de nuestro cerebro". (Carr, 2011)

Surge entonces mi reflexión personal: si nos dedicamos a realizar actividades  repetitivas como las de navegar por Internet, ¿Qué habilidades estamos perdiendo? ¿Qué sucede con nuestro cerebro al dejar de leer libros, al dejar de tener conversaciones diarias que nos exigían de un nivel de análisis superior? Puede que estemos dejando en desuso gran parte de nuestras habilidades mentales. Si es así, entonces ¿cómo recuperarlas?

En mi experiencia, me he dado cuenta de que he perdido mi habilidad de memorizar datos, pues todos los escribo o pongo recordatorios en mis dispositivos; ya hasta me cuesta trabajo aprenderme más de cuatro nombres. Esto me resulta alarmante y lo único que me calma es saber que si entreno a mi cerebro este quizás vuelva a adaptarse. Mi miedo es que soy tan dependiente a los aparatos electrónicos, que generar hábitos que me desarrollen nuevos caminos vitales es una tarea difícil y requiere de disciplina.

En conclusión, creo que es muy útil saber sobre la neuroplasticidad, pues de este modo adquirimos conciencia de lo moldeable y susceptible que es el cerebro al realizar y depronto así, cuidemos más de las actividades diarias que nos hacen ser lo que somos, lo que pensamos y lo que hacemos.  

 

 















Bibliografía

Carr, N. (2011). ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? Superficiales. (P. Cifuentes, Trad.) Bogotá, Distrito Especial, Colombia: Taurus. Pp.51


Más allá de Internet como herramienta

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Más allá de Internet como herramienta


¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? Superficiales
Capítulo 1: Hal y yo

Nicholas Carr, escritor Americano, se caracteriza por su análisis sobre la sociedad moderna y su funcionamiento; en sus libros cuestiona el impacto de herramientas como Internet y plantea puntos de quiebre de la misma en donde la cultura, la estructura mental y el pensamiento del ser humano se ven vulnerados.

¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? Superficiales, es una de las publicaciones en donde se ve reflejado el debate sobre el mundo cibernético que predomina hoy en día. El primer capítulo, llamado Hal y yo, es tan sólo un abrebocas que genera en el lector inquietudes, interrogantes y nuevos puntos de vista.

A través del capítulo se plantea Internet como un medio que ha alterado el modo tradicional-lineal de pensar, los hábitos mentales y la forma de absorber información. La red funciona a un ritmo de millones de revoluciones por minuto, en donde hipervinculos, clics automáticos, información instantánea y cantidades desmesuradas de distintos tipos de información son consultadas en tan sólo segundos. De este modo, el cerebro adquiere un ritmo distinto, electrónico, en el cual se lee de arriba para abajo, por fragmentos, por frases, a través de una navegación de diversos links. Es así como la lectura de un libro se vuelve incomprensible, pues el del cerebro no logra adaptarse y concentrarse en un solo texto y por ende la capacidad de análisis y contemplación dejan de estar presentes.

Muchos literatos aseguran la eficiencia de este nuevo modo de pensamiento, pues no sólo ahorran tiempo en investigaciones y transacciones sino que consultan innumerables fuentes que creen hacerlos más inteligentes. Sin embargo, Nicholas Carr hace una reflexión sobre este punto, pues no solo ha sido el proceso tradicional de pensamiento el que ha logrado la trascendencia mental del ser humano, sino que es este mismo el que le permite al hombre analizar, meditar sobre un único aspecto y concentrarse sin depender de ninguna conexión electrónica: “Calmada, concentrada, sin distracciones, la mente lineal está siendo desplazada por una nueva clase de mente que quiere y necesita recibir y diseminar información en estallidos cortos, descoordinados, frecuentemente solapados.”(Carr, 2011)

Al final del capítulo, Carr narra el proceso de la aparición de los computadores y de Internet; cuenta su historia con el descubrimiento de estas nuevas tecnologías y plasma la velocidad de las actualizaciones, modificaciones y nuevos sistemas desde el primer sistema operativo (hacia 1997) hasta las páginas virtuales de hoy en día, como Facebook o Twitter, que mueven masas. Él fue un apasionado de la red, de las publicaciones instantáneas en los blogs, de las revistas online que reemplazaron las ediciones impresas y de la edición en pantalla. Con el tiempo se dio cuenta de la influencia que tuvo este medio sobre sus hábitos, rutinas y formas de pensar; ya no era el mismo, su concentración había desmejorado significativamente y su viejo cerebro le hacía falta. “La Red nos está reconfigurando a su propia imagen, volviéndonos más hábiles para manejar y ojear superficialmente la información pero menos capaces de concentración, contemplación y reflexión.” (“Taurus” (2011) [en línea], disponible en: http://www.editorialtaurus.com/es/libro/superficiales/ recuperado: 19 de febrero de 2013)

Fue así como Nicholas Carr empezó a analizar las consecuencias e impacto de la nueva "octava maravilla del mundo" de la cual hoy la mayoría de la sociedad hace uso indiscriminado.  

En mi experiencia, Internet ha modificado mi estilo de vida de forma radical. Nací en 1993, razón por la cual viví la transición del computador que únicamente ofrecía un sistema para redactar documentos, al computador de hoy en día, que cuenta con entradas USB, internet, música, programas de diseño, de edición, entre otros. Pase de no entender lo que significaba un buscador como Google y una cuenta de correo electrónico, a manejar a programas como Flash Adobe. Fue así como alcancé a vivir dos ritmos distintos: al principio usaba libros como fuente principal de mis trabajos y llevaba comunicados escritos a mano de mi casa a la secretaria del colegio; hoy en día, realizo todas las transacciones desde mi cama y encuentro cualquier tipo de información en Internet. Podría decir que desde hace tres años, no hay un solo día en el que no tenga contacto con algún aparato electrónico.

Así como estos aparatos han facilitado mi vida, en el sentido práctico, también la han complicado, pues han hecho de mis relaciones vínculos impersonales, instantáneos, superficiales y menos significativos. Tengo amigas que pasan más tiempo mirando el celular que escuchándome, averiguando “datos curiosos” en Facebook que yendo a cine y chateando que hablando con sus familias. En cuanto a mi refiere, no me encuentro en la misma capacidad de hace tres años para concentrarme cuando leo, para analizar, sin ningún afán, los contenidos de un párrafo, de una canción, de una imagen.

En conclusión, considero que resulta necesario cuestionar los nuevos medios y su impacto sobre nuestro modo de pensar y de actuar porque inconscientemente han alterado hábitos importantes que irrumpen nuestros espacios personales y nuestra privacidad. No debemos permitir que nuestras vidas se conviertan en una historia pública, ni que los factores y lazos externos ahoguen nuestros momentos íntimos, los que le otorgan un sentido al diario vivir. Para esto, considero importante rescatar espacios familiares, el contacto físico y no virtual, las conversaciones largas y profundas, la interacción con el medio ambiente, los momentos de soledad con un libro y la independencia hacia cualquier tipo de conexión electrónica. Es este el modo de preservar la esencia humana y de cultivar nuestro pensamiento.


Bibliografía

Carr, N. (2011). ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? Superficiales. (P. Cifuentes, Trad.) Bogotá, Distrito Especial, Colombia: Taurus. Pp.22



lunes, 18 de febrero de 2013

Mi Ser

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Mi Ser
Gotas de lluvia que empapan mi cara,
un corazón latiendo que corre en la nada,
mi cuerpo se enfría con el viento espeso
y se recrea un reflejo de lo que en mí poseo.
En el charco de agua yacía la imagen
ésta se evapora al igual que el agua
pero en mi ser queda la esencia de lo que fue y seguirá siendo,
de lo que ni el viento arrasará con el tiempo.

Gabriela Rivera